octubre 31, 2006

Un SaLudo de RomPe y RaJa


Octubre 31, día de la música criolla, día de una parte importante de la música peruana. Desde este espacio vaya un gran saludo a quienes comparten ese gustito por lo nuestro, por los trinos de una guitarra que coquetea con el señor cajón (el cajón peruano señores!) de las voces entusiastas que a coro cuentan las anécdotas de la jarana, de las grandes fiestas de antaño, de las historias que viven en el recuerdo de los sabios criollos, de los callejones de un solo caño.

La música criolla es expresión del sentir popular, si bien no es representativa de todo el país (cubre gran parte de la costa y en menor proporción a la sierra central y norte) refleja en sus letras las vivencias de aquellos lugares, la idiosincracia de la época y, muchas veces, brotaron de las manos de aquellos inmortales compositores versos que trascienden y encierran un sentir universal. Felipe Pinglo Alva y Chabuca Granda son los referentes más difundidos, Augusto Polo Campos (en sus buenas épocas) y "El carreta" Jorge Perez, dos compositores con estilo propio: el primero creador de verdaderos himnos a la identidad peruana, el segundo, supo dibujar el lado alegre de los criollos, manejando con genialidad el lenguaje coloquial del pueblo.



Composiciones hay muchas, con letras para pensar y melodías que dan alegría al alma (qué criollo de corazón no ha tenido ganas de agarrar un par de cucharas y hacer música con ellas, o golpear aquel cajón que tan bien suena) o canciones que remueven las fibras más delicadas de nuestro sentir nacional (muchos compatriotas que viven fuera del país vibran y se emocionan hasta las lágrimas al escuchar un "Y se llama Perú" o un "Contigo Perú") La pregunta es ¿hay que estar lejos de lo que amamos para darnos cuenta de que lo amanos?

Aquí un extracto de la letra de "El Plebeyo" de Felipe Pinglo

Después de laborar, vuelve a su humilde hogar,
Luis Enrique, el plebeyo, el hijo del pueblo,
el hombre que supo amar.

Y que sufriendo va, esa infamante ley,
de amar a una aristócrata siendo un plebeyo él.

Trémulo de emoción, dice así, en su canción:

El amor, siendo humano tiene algo de divino,
amar no es un delito porque hasta Dios amó.

Y si el cariño es puro y el deseo es sincero,
por qué robarme quieren la fe del corazón.

Mi sangre, aunque plebeya también tiñe de rojo,
el alma en que se anida mi incomparable amor.

Ella es de noble cuna y yo humilde plebeyo,
no es distinta la sangre ni es otro el corazón.

Señor, por qué los seres no son de igual valor.

El tema de la igualdad, del amor universal, y la pugna de clases sociales, todo envuelto en una composición genial, con una melodía que despierta aquel sentimiento.

La música criolla es parte de la identidad nacional, de nuestra historia y es un legado que merece ser continuado, parte de la vida de un Perú maravilloso.

¡¡¡¡VIVA EL PERú SEÑORES!!!!


Atentamente
Richard Torchiani G
Moderador de Perú: País de las Maravillas

1 comentario:

claudio dijo...

¡¡VIVA!!
fue una tarde larga para los criollos como yo, q miran con consternacion como grupos d niños se pasean idiotizados por el azucar en cantidades y las costumbres alienantes.. gracias al cielo en mi colegio siempre hicieron concursos de musica criolla y no de disfraces!! (q mejor manera d aprender a querer lo nuestro, desde niños)
un abrazo y haber cuando nos encontramos en el callejón de un solo caño!