
Se nos vino Noviembre y con él, el último tramo de las
elecciones municipales(1) y regionales en nuestro querido país. Es tiempo de hacer un pequeño análisis de lo caminado hasta ahora en este proceso (con exclusivo énfasis en Lima Metropolitana, debido a la referencia directa que tiene este servidor)
Lo primero que preocupa es la avalancha de "reeleccionistas" y las "acrobacias" de algunos candidatos al cambiar de bandera. En el primer caso, de los 42 alcaldes, 38 pretenden un nuevo período; caso aparte es el de señor Dargent, quien se sentó en el sillón municipal de Surco desde 1995 (impresionante! de llegar a un nuevo período, acumulará 15 años seguidos de alcalde!) A pesar de que algunos re-candidatos poseen en su haber sendos argumentos que critican sus gestiones, parece ser que la seducción de "un ratito más" en el gobierno los vence totalmente y los enceguece. En el otro caso, parece ser que el cambiar de bando es la mejor estrategia para endosarse votos, como el señor Gonzales en Lince, quien llegó a la alcaldía con "Somos Perú" y ahora postula en las filas del "APRA". Caso parecido el del señor Salmón en San Isidro, quien asumió la alcaldía por "Somos Perú" y ahora funge de "independiente"
"Toda reelección es corrupción" esta frase se la escuché a un buen amigo, y la verdad me suena a verdadera. Pero es un tema que conlleva argumentos contrapuestos, algunos están en contra de la reelección, otros a favor. Argumentar que "está bien mientras se sigan haciendo obras" "que se puede hacer, si todos al final roban, es mejor alguien que al menos haga obras" quizá no son los mejores razonamientos. Habría que preguntarse ¿por qué los alcades buscan continuar en el ejercicio del cargo? sobre todo, aquellos que ya llevan en su haber dos o más períodos municipales.
Por otro lado, llama mucho la atención que la campaña sólo se haya basado en el bombardeo de paneles publicitarios en los alrededores de las principales avenidas, papelitos pegados en los postes y las ya (mal) acostumbradas pintas en las paredes.
Si observamos con ojo avizor, veremos que la gran mayoría apela a la blanquecina sonrisa en la foto para ganar adeptos, de rigor el fotomontaje con el líder de la agrupación política (como en el caso de Unidad Nacional con la misma foto de Castañeda acoplada a la de los candidatos distritales) estrategia que en algunos casos perjudican a los postulantes por el horroroso trabajo de edición de las fotografías (sobre todo en aquellas campañas austeras) En los paneles y demás parafernalia, figuran los nombre de los candidatos (muchos de ellos sólo apelan a sus nombre de pila, dejando de lado sus apellidos) y los inflatables casilleros con el símbolo/número marcado con una "X"
Me pregunto yo, ¿y las propuestas, dónde quedaron? sería más racional que todo lo invertido en publicidad estática se revirtiera en panfletos que contengan los principales planteamientos del plan de gobierno, no es tan difícil, simplemente un compendio de las metas que piensan lograr a corto, mediano y largo plazo en tres o cuatro "problemas básicos" del distrito. ¿es mucho pedir? pues creo que no.
Se ha dado el mismo fenómeno que para las elecciones presidenciales: cualquier hijo de vecino con suficiente osadía (o insanía) se presenta como candidato. No es por criticar la intención -porque en el fondo es una de las libertades que brinda la democracia- pero lo malo es que la situación se presta para la improvisación y el aprovechamiento de los espacios públicos, del
mundo concreto(3) (como el caso de los candidatos-faranduleros) ¿Dónde quedan las instituciones que regulan los procesos?

Lo que se busca es un voto conciente, informado, pleno de capacidad desiderativa. Evitar el voto visceral, el de antipatía/simpatía, el voto conformista, el voto por el "mal menor". Realizando una ponencia sobre
pobreza(2) me percaté del concreto significado de
responsabilidad social aplicado a los problemas de nuestro entorno, si bien no somos culpables o responsables por ellos, somos responsables -con nuestro accionar- por la disminución de los efectos colaterales y, en el mejor de los casos, por la erradicación de dichos problemas. En materia de elecciones, se espera que el ciudadano esté informado sobre el proceso que se viene realizando, pero un gran problema, que no se aprecia en su real dimensión, es el de la no correspondencia del distrito de residencia con el distrito electoral, es decir, aquellas que personas que viven en el distrito "A" y deben votar en el distrito "B" puesto que, por diversas razones, en su DNI aún conservan la anterior dirección donde vivían. En este caso, la persona va votar por un candidato de entre lo muchos que compiten, a los cuales no conoce, en un distrito en el cual no vive, por lo que no está al tanto de los problemas del mismo y en el peor de los casos "no le interesa"
Con cuestiones como ésta, la situación se agrava, a fin de cuentas los ciudadanos no cumplen a cabalidad con sus responsabilidades sociales (mantenerse informados del proceso, o en su defecto, exigir que se les informe al respecto) y los votos son endosados sin mayor criterio. Prolongando por cuatro años más el sinuoso -y por demás peligroso- camino del gobierno improvisado y no participativo.
Atentamente
Richard Torchiani G
Moderador de Perú: País de las Maravillas(1) Artículo publicado en PPM Setiembre 15 2006
(2) "Pobreza ¿de qué?" (Richard Torchiani) Ponencia en el II CONEPSI, Huanuco 2006
(3) Artículo publicado en PPM Setiembre 3 2006TaGs:
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