septiembre 08, 2007

TrabaLenguas ?


Es de conocimiento popular que el Congreso de la República es una de las "maravillas" de nuestro querido Perú, razones sobran: congresistas que juran "por Dios y por la plata" otros que hacen gestos obscenos al pleno, están quienes un día juran el cargo con el puño en alto y otro día se aparecen en buzo y tras agredir a la seguridad irrumpen en el pleno con carteles "contra el TLC"... en fin, para muestra basta un botón, como versa el dicho popular.


El denominador común entre -la mayoría de- los congresistas es la poca o nula preparación para el desempeño del cargo, sumado a esto, la facilidad para conjurar comentarios y acciones viscerales gobernados por emociones tan básicas como la envidia malsana, intolerancia y afán de protagonismo. Y es que cuando no se tienen las cosas claras, los malentendidos y los actos de mala fe están a la orden del día; en un escenario tan informal es lógico que cuestiones como la corrupción y la ineficacia sean denominador común -y perpetuo- en este poder del Estado.


Y para concretizar el asunto, hace unos días, otro problemita se cocinó en el Parlamento: se debatía en la comisión respectiva un proyecto de ley sobre la preservación, uso y difusión de las lenguas aborígenes en el Perú; es decir, el proyecto pretende que las lenguas utilizadas por minorías tengan el mismo trato que las lenguas oficiales del Perú (castellano, quechua y aymara) con todo lo que ello implica y hasta más. Durante el debate, Martha Hildebrandt refirió que dicho proyecto "no sirve para nada" a lo que los representantes del Partido Nacionalista -de donde se originó el proyecto- iniciaron las descargas contra Hildebrandt, tergiversando (lo afirmo con conocimiento de causa, pues vi el debate vía canal-congreso: cable mágico 95) su declaración, haciendo un llamado de atención puesto que afirmaban que Hildebrandt había dicho que "las lenguas aborígenes -incluyendo el quechua y aymara- no sirven para nada" Así se desató una airada viniéndose abajo el protocolo de las sesiones -se pide la palabra al presidente de la comisión, quien controla el volumen de los micrófonos asignados a cada congresista- y se dio paso a gritos, gesticulaciones y comentarios sarcásticos, un sin fin de faltas de respeto. Lo demás continuó en el hall del Congreso (ver video)




Mucho material para el análisis, concluyendo por ahora y someramente, que coincido con Martha Hildebrandt cuando afirma que en nuestro país la gente es hipócrita en cuestiones morales, es cierto, y ello se debe a que nuestra sociedad promueve un sistemas de valores paralelos: "lo que debería ser y lo que es cuando conviene que sea" De allí que surjan las malinterpretaciones y comentarios ofensivos basadoos en una actitud extremamente defensiva.


El Perú sigue estando a merced de una marginalidad y somentimiento históricos de los cuales aún no es capaz de sacudirse y mientras no consiga hacerlo, temas como el racismo y la discriminación nos seguirán teniendo "con la sangre en el ojo"


Atentamente
Richard Torchiani G
Moderador de PPM

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